domingo, 12 de junio de 2016
ANTECEDENTES
La extinción siempre ha existido, durante algunos
periodos geológicos a ritmos más acelerados que en otros (Raup 1991). Los registros
paleontológicos e históricos muestran extinciones masivas después de la llegada
del hombre a islas en las que hasta ese momento no se encontraba (Steadman
1995). las
sociedades industriales. El registro fósil muestra que alrededor de 50% de las
aves endémicas de Hawai se extinguieron después de la colonización humana hace
1 500 años (James et al. 1987; Lande et al. 2003). Cuanto
más pequeña es una población, más probable es su extinción y por ende la
reducción de la diversidad del lugar. Sobre estas premisas se ha desarrollado
la teoría de la insularidad de MacArthur y Wilson (1967). Se ha propuesto
recientemente utilizar las llamadas “listas rojas” de especies en peligro,
compiladas principalmente por la Unión Mundial para la Naturaleza (uicn) como
herramienta para calcular las tasas de extinción (Mace 1995; Butchart et al. 2004);
La extinción de peces generalmente se asocia a la contaminación o abatimiento
de los niveles de agua de los cuerpos lacustres o ríos. Un factor adicional
importante que está desempeñando un papel en la pérdida de las poblaciones de
peces es la introducción de especies exóticas (Contreras-Balderas et al. 2003).
Estos fenómenos han actuado sobre poblaciones generalmente muy pequeñas y
altamente endémicas (Contreras-Balderas et al. 2003). El caso de los anfibios
merece una especial atención. Aunque el número de especies con una gran
posibilidad de estar extintas es alto, hemos mantenido la duda ya que no
figuran como tales en el Global Amphibian Assessment, y su extinción ha sido
supuesta pero no confirmada por los especialistas en el grupo; hemos mencionado
ya el caso de una especie extinta “redescubierta” Lithobates tlaloci (Frost et
al. 2006). No
deja de ser sorprendente que solamente exista un registro de extinción
correspondiente a una especie insular (véanse listas). En general, la pérdida
de poblaciones o extinción de reptiles (con excepción de las tortugas marinas)
está menos documentada que para otros grupos de vertebrados (Gibbons et al.
2000). Hemos
documentado que la extinción en algunas especies de aves puede asociarse a un
cambio antropogénico profundo del hábitat. En estas circunstancias se
encuentra Campephilus imperialis (carpintero imperial), cuya desaparición se
asocia a los cambios en los bosques de pinos donde encontraba sitios de
anidación y abundante alimento (Íñigo-Elías y Enkerlin-Hoeflich 2003). Ceballos (1999) documenta
la desaparición histórica acumulada de 11 especies de mamíferos en todo el
territorio nacional, contra un total de 525 que existen actualmente. En
nuestras listas incluimos 18 especies (más una pendiente de confirmación). La
información está basada en trabajos posteriores a 1999 del propio Ceballos y colaboradores.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario